La cafetería tenía dos hileras de mesas. Se forma un pasillo estrecho para mi gusto pero por el que una persona de complexión media pasa sin dificultad. pero este no es mi caso. Así que pasé dando barrigazos literalmente. Mi amigo se hizo el loco, algunos me miraron y sonrieron, otros me miraron mal hasta que nos sentamos. Eso es otro deporte extremo ¿no les pasa que ya las sillas son muy estrechas y al ser modulares y no poderse correr te ahogan? La peor parte fue cuando llegaron los cafecitos y los bizcochos... la gente te mira como diciendo ¿qué demonios haces? ¿te vas a comer eso en serio? !cómete un tallo de apio¡
Ese asunto de comer fuera representa una tortura para los gordos. para mi lo es siempre. La gente te mira siempre para ver que vas a pedir. Si pides algo rico y grasoso se aterran porque lo pediste y si pides algo saludable y bajo en calorías te miran con sorna como diciendo "es una cretina, no le funciona en lo absoluto" Si pides gaseosa o refresco porque tiene azúcar y si pides jugo que sea light. Y te cuentan todas las dietas que no quieres conocer durante el almuerzo. Y te juran que a la prima de una amiga de la vecina de la hermana le funcionó. Bien por ella. Yo no creo en curas milagrosas. Cuando la gente te ve comer sufre y te hace sufrir, porque ese morbo que tienen los demás sobre la vida de los otros te pesa en los hombros y se une al delirio de persecución por comer lo que sabemos que no debemos pero nos gusta. Culpa y señalamiento, ambos en el mismo ejercicio.
Pero hoy, justo, había una abuelita simpática que nos dijo "hay que dar gracias a Dios por tener la oportunidad de vivir un día más" y tiene razón. Así que me comí mi pasabocas de hojaldre sin cargo de conciencia con un delicioso café con leche. Y no le puse azúcar porque el hojaldre tenía dulce de leche o arequipe y me pareció demasiado empalagoso. Y no es que importara que los demás pensaran que comía dulce sobre dulce. es que agradecí la oportunidad de comer y me valió lo que los demás pensaran. Y planeo seguir haciéndolo de hoy en adelante. Cuando me prive de comer algo será por conciencia sobre el efecto negativo en mi organismo y no por darle gusto a lo que los demás piensen.
De ahora en adelante serán mis reglas, mi cuerpo y mi vida. la única con derecho a censurar lo que hago soy yo. Y declaro la soberanía alimentaria sobre mi cabeza para aprender a comer sano y no a comer lo que los demás me señalen o la mente me obligue.
Gracias por ver este blog. Nos leemos después.

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